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2014 Abril
Ramón Navarro Un acto trascendente, en homenaje a un creador trascendente, nuestro académico Ramón Navarro, que motivó muchos comentarios en las redes, y en el periodismo, y que aquí deseamos recordar en las palabras de otro grande CHUQUIS, UN PUEBLO HECHO CANCIONES Por Héctor David Gatica
 
Ramón Navarro

Un acto trascendente, en homenaje a un creador trascendente, nuestro académico Ramón Navarro, que motivó muchos comentarios en las redes, y en el periodismo, y que aquí deseamos recordar en las palabras de otro grande

CHUQUIS, UN PUEBLO HECHO CANCIONES
Por Héctor David Gatica

Lo que le voy a contar, le parecerá un cuento; pero no, no es un cuento: Sucedió en la Prov. De La Rioja, Dpto. Castro Barros .Si bien ya había un adelanto, que  Chuquis adoptara como su himno  MI PUEBLO AZUL, canción de Ramón Navarro, nada hacía suponer lo que vendría.  
   Llegábamos nosotros, también el crepúsculo, bajo un cielo color de “llueve y no llueve”. Ni habíamos descendido aún y ya comenzaba por apurársenos el corazón, y no por la altura. Nos sacudió el nombre de sus calles, calles con nombres de canciones, canciones de Ramón Navarro.
   Acercándonos a una multitud que se hallaba sentada esperando el comienzo del acto en la parte oeste de la plaza, nos frenó un letrero impreso en madera que rezaba: PLAZA CANTATA RIOJANA.
   Las campanas de la iglesia pegada a la plaza, comenzaron a repicar alegremente: Estábamos de fiesta y vaya qué fiesta.
Carla Navarro y Facundo Herrera alzaron su voz y comenzó un desfile de conjuntos folclóricos de envidiable calidad a cual más, cada uno interpretando una sola canción, que tenía que ver con el nombre de una calle: PUEBLO AZUL – DON ROSA TOLEDO – LEOPOLDO SILENCIO –PATIO DE LA CASA VIEJA –CHANGUITO CHUQUEÑO – LA ÑICA - CHAYA DEL VIDALERO – SOY VIDALERO – CHAYA DEL CORCELITO- VIDALA DEL CHANGO – PLAZA CANTATA RIOJANA 
   Cuando le tocó el turno a la Cantata Riojana, subieron todos los primeros intérpretes  – salvo Colacho Brizuela que no estaba y Chito Zeballos, que como decía una chuqueña, “se había andado descontando”: El Rioja Trío, Ramón Navarro (h), Pancho Cabral y Luis Chazarreta. los aplausos llegaron hasta los cerros cercanos. Al bajarse, ya tenían decidido que el próximo año, 20l5, volverían a cantar ya no un canto, la cantata entera, para festejar los treinta años de su nacimiento. ¿Dónde será?
   Varios fueron hablando entre canto y canto, discretos, breves, a cual más emocionado.
    Unico funcionario que hizo escuchar su voz, el intendente del departamento, dado que fue por ordenanza municipal la nominación de las calles   Y no es que entre el público no hubiera políticos muy destacados;  se mostraron discretos y en ningún momento intentaron figuración. 
   Cómo nos sacudió el  Monchi Navarro diciendo lo que dijo para su abuelo amado y cantando lo que cantó, agregado a que sus dos pequeños hijos, bisnietos del homenajeado, golpearon el bombo y también soltaron la ternura de su voz. Había que verla a la Malinche, su madre, las lágrimas le corrían por la cara  como si fuera la Yacurmana.
   Y esa danza que nació de la inspiración de Virgina Hansen  y sus duendes.¿Habrán dimensionado los pueblos de “La Costa”  lo que les ha dado en arte semejante talento de mujer?
   Todo nos parecía hermoso, hasta el Negro Carrión se veía lindo, como le dijo su madre aquella vez que pasamos por Rosario y ahí, sí, nos dimos cuenta que es verdad aquello de que el amor es ciego.
    Y no les cuento, para qué, el momento de la interpretación instrumental de LA ÑICA MOLIENDO MAIZ,  ahí estaba ella, entre el público, llegada de Bs. As. Y apareció la Ñica, con cuerpo de mortero y alma de mano de mortero para moler un apretado abrazo  con el autor de tan bella canción.
   ¡Cómo se lucieron los catamarqueños!      

   Tampoco le digo nada de los regalos para el joven músico: Una canasta llena de…sólo él se enteró, una batea, un poncho, una guitarra, cantidades de dulces y no sé cuantas cosas más.
  Antes de que la Brujita Salguero, descalza,  interpretara LEOPOLDO SILENCIO, me pidieron que hablara, y aceptè  pues no soy de los que se hacen de rogar – así también lo demostró  Alilo Ortiz-
   Ahí manifesté lo que escribo a continuación, más  agregados, como para refrescar memorias, de promesas algunas cumplidas, otras, tiradas a ese canasto que usted y yo conocemos. Por ahí recordándolas, quién le dice…
   En un largo peregrinar, acompañado por artistas amigos, cuántos pedidos hicimos. Empezando por la obra de Don Teófilo Celindo Mercado, que nos dejó treinta carpetas inéditas - ¿Te acuerdas, Nélida Rearte de Herrera, gran difusora de nuestras danzas en toda la provincia,  cuando logramos que se publicara “Historia del Folklore Riojano” y que vos fuiste a llevárselo a Valle Hermoso donde Don Celindo se hallaba internado en un geriátrico, que al entregarle el libro, según me contabas, se lo puso contra el pecho y lloró?-  Tratamos de entusiasmar por su edición a un vice gobernador ,que nos dio a entender que estaba para cosas más importantes. Al presentar en Capital el Nª 1 de Integración Cultural Riojana, el Gobernador Eduardo Maza, presente, manifestó su interés de publicar las obras completas y posiblemente hubiera cumplido, lástima que en ese momento no colaboraron los familiares. El tercer intento fue ante Cultura, ahí sí nos acompañó la hija del escritor, poniéndose como obstáculo esta vez que no había cupo de la Ley del Libro, resultando imposible hacerles entender que nada tenía que ver esa ley, pues había otra, anterior, que mandada se editara la obra total, ley que hasta ahora no se cumplió ni con la impresión de un solo libro. El cuarto empujón fue con motivo de un homenaje que se  hizo a Integración Cultural Riojana en Famatina, y está depositada la intensión, al menos por un tomo, que aún no se cumplió por las razones que todos conocemos. Y vino el quinto intento, ¿escuchó bien? quinto intento de esta carrera empecinada, desigual, utópica digamos, sin ninguna voz que nos acompañe, que nos apoye, de querer salvar la gran obra de Don Celindo. Que fue para  los primeros meses del año pasado que se presentó el libro, muy bien escrito, “Los Llanos” de Luis Alberto Corzo en la Legislatura, recordé ante el público presente toda la lucha procurando editar la obra de don Celindo.  Ante esta queja, hubo gran promesa ante el numeroso público de editarla completa. A esta altura, después de un año de lo  prometido,   no sabemos si está en invernadero o es que ya pasó, también,  al celebrado canastito.
   Otro sueño hecho público en los dos diarios locales fue, que como un aporte duradero a la Patria en su bicentenario, se reeditaran de entre treinta a cuarenta obras, de lo que podríamos llamar literatura clásica riojana, que no está ni en la “Colección Cacique Coronilla” ni en “La Ciudad de los Naranjos”, y como este bicentenario puede considerarse hasta el 20l6, esperemos despertar hasta entonces encontrándonos con que fue algo más que un sueño.
   En las numerosas giras que hicimos por los pueblos de nuestra provincia con la campaña CREAR, Juntos en la Cultura, Cantata Riojana, Integración Cultural, Feria Itinerante del Libro Riojano y las treinta presentaciones de los cuatro tomos de Integración Cultural Riojana, seguimos enhebrando sueños con diversas solicitudes, siempre comprometidas, casi nunca cumplidas: En Milagro, la edición del libro, qué libro, “Perros de Piedra” de Nicolás Brizuela – perros que dejaron de ladrar - En Olta una antología con autores como Artemio Moreno, Julio Ortiz, Jesús Velázquez, Horacio Ortiz, que reiteramos el año pasado con motivo de la presentación del libro “Caminito” del Prof. Oscar Vilches. En Patquía, que  alguna calle o instituto o lo que fuere de importancia,  llevara el nombre del poeta Ramón Eloy López. En Chepes, la edición de un libro de la prestigiosa poeta de Villa Casana, Rosa Pereyra, con 27 libros inéditos y un importantísimo, reciente premio en La Vendimia en Mendoza. Ahí sí, CUMPLIERON. ¿Me escuchó bien? ¡Cumplieron! Aunque quedaron debiendo lo de Luis Fernández Zárate sobre periodismo. Y en .un departamento adonde fuimos a presentar el Nª 3 de Integración Cultural Riojana, para homenajear a talentosos hombres de la cultura local, no pudimos sugerir nada, pues a la hora del acto –“a esa hora exactamente”- el Intendente, no es que andaba como un niño en la calle, según el poema de Tejada Gómez;  asistía a una doma de toros.- Claro, también eso es cultura –
  En Tama, con esas dos memorables zambas que la distinguen, del Pelado Soria y Ramón Navarro, Tama la del Obispo Abel Bazán y Bustos, la de esa excelente novela de David Borthiry “El País” de los Gramajo”, pedimos  que algún historiador se ocupara de tantas mujeres destacadas: Victoria Romero, Deolinda Correa, Rosa Bazán de Cámara,, novelista autora de “El    Pozo de Balde”, Isabel Romero de Peñaloza  primera intendenta de la provincia, Delina Roldán, que dominaba seis idiomas y se comunicaba con Julio Cortázar, Juan Carlos Dávalos, Silvina Ocampo y el grupo de la Revista Sur de Victoria Ocampo,   María Roldán, historiadora, Amanda de Carrara, autora de numerosos libros. 
   Y ahora le tocaba al San Martín, mi departamento. Cada vez que voy a Corral de Isaac, siento pena al ver la casa donde nació el autor de “Rioja Innominada” transformada en tapera entre los jarillales, que cada vez que la visito  le digo un poema de alguno de los diez libros suyos. Con este dolor, y si bien hay un profesorado con su nombre, con motivo de hacérsenos un homenaje a “Tuca Zorrilla” y a mí -  aprovecho para agradecer las veces que se me homenajeó, pero lo que sigue es parte de otro cantar -  ante una plaza llena de público, presente no por nuestro homenaje sino porque se elegía la reina departamental, que debía competir después con las de los otros departamentos, me animé a soltar- como “paloma de sal”-la siguiente propuesta: El poeta nuestro Ariel Ferraro, saludado por seis Premios Nobel – Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Herman Hesse, Federico de Onís -¿merece que se le erija un monolito aquí en la Plaza? Repito, y si están de acuerdo me contestan con un  aplauso, caso contrario,  con el silencio: ¿Ustedes comparten la idea de que aquí se levante un monolito con el busto del poeta Ariel Ferraro y que al pie se inscriba su bella “Zamba de Ulapes” como himno de este pueblo? Hubo un aplauso cerrado que hizo temblar la plaza y despertó ecos en el cerro –no así en algunos oídos –No me alcancé a bajar cuando ya se me estaba diciendo que me quedara tranquilo, que eso, respetando la aprobación del pueblo presente, se haría muy pronto. No sé si todavía estoy tranquilo, lo que sí, no puedo menos que recordar aquella poesía que nos hacían recitar en la primaria del entrerriano Olegario V. Andrade, “La vuelta al Nido”: “Todo está como era entonces / …/ lo que dicen esas brisas / ya otras veces me lo han dicho”.    
    Por último – y no es que aquí termine, hay mucho más – en oportunidad de presentar Integración Cultural Riojana Nª 2, dedicada a los ocho departamentos llanistos, en Malanzán, donde Marcela Mercado Luna habló de su abuelo el historiador revisionista Dr. Elías Ocampo, Olga Miranda de su abuelo Nicandro Vera con cinco libros publicados, todos muy interesantes, Isabel Mércol debía hablar de Rosarito Vera Peñaloza, algún historiador, de los caudillos – no pudieron concurrir – y “Quinca” Agüero Vera, que no pudo viajar desde Córdoba, de su padre el Dr. Zacarías Agüero Vera, que nos dejara alrededor de cuarenta libros inéditos.
Hice la apertura contando que había tenido un dulce, hermoso sueño: Que la plaza de Malanzán pasaba a denominarse “Plaza de los Caudillos y Los Poetas” y que en ella, como en ninguna otra plaza, se hallaban seis bustos, pertenecientes a  Juan Facundo Quiroga, Angel Vicente Peñaloza, Rosarito Vera Peñaloza, Elías Ocampo, Zacarías Agüero Vera y Nicandro Vera y que me sentía fascinado por el monopolio de tanta celebridad en un solo departamento. Al descender del escenario el intendente me hizo saber que mi sueño se volvería realidad. La mala suerte esta vez hizo que al intendente lo “fueran” a los pocos  días, regresando en una próxima elección como diputado, solo que para la promesa ya no hubo reelección ni tampoco regreso. En fin, que “La vida es sueño”.
   Había, no obstante, que seguir soñando. Y llegó el gran sueño, grande porque se hizo realidad, porque fue único pues en ningún lugar del mundo existe un pueblo de calles con nombre de canción. Ahora sí y se llama Chuquis.
   Decía el poeta jujeño Raúl Galán. “ En fin / que yo anduve la patria / con el alma en las manos / y la siembra al voleo. / Hoy exijo mi cosecha de luz/ que es el salario del poeta”.Y este es tu salario de luz, Ramón Navarro, este tu público presente aquí, habitantes de un pueblo cuyas calles son nombres de canciones, tus canciones, las canciones del hijo amado.
   Has andado el mundo llevando a Chuquis en tu canto y has recibido numerosos reconocimientos. Quizás éste sea el mayor, porque para que sea grande no es necesario que deba darse en un teatro de lujo ni en una noche de gala, en todo caso, el teatro de lujo y la noche de gala están en el corazón de tu gente. Mayor porque no quedará únicamente en esta noche, será de todos los días mientras exista Chuquis con las calles con nombre de tus canciones.
   Aquí están para acompañarte en el homenaje tu esposa, tus hijos, nietos, hermanos, sobrinos, amigos, vecinos. Aquí está presente la memoria de tu querida madre, Delia, de tu hermano Carlos, de tu gran amigo el Ñato Pavani.
   Una idea tiene su origen y ahí se queda si no hay quien la empuje, quien la haga andar. Cuántos aportaron lo suyo para que te sintieras bien. Hubo un grupo llamado Pueblo Azul, que es el que más se movió para que lo de esta noche fuera cierto. Y dentro de ese grupo, el motor, una persona menudita que cuando se le ocurre algo es como un remolino, no la para nadie, alguien cuyo nombre tienes que grabar con letras de oro en tu recuerdo, que se prendió de la idea y no aflojó hasta no verla en una ordenanza, su nombre, CUNY ORTIZ.
   Escuchá este aforismo de Antonio Porchia: “Si tienes algo, no has perdido todo, te falta perder algo todavía. Y no es que vos tengas que perder algo, te está faltando algo todavía,  un libro, tu libro donde estén reunidas tus canciones, que entiendo son más de doscientas. Todos  esperamos que este sueño faltante se cumpla.
   Y terminé mis palabras recordando la carta que le escribí cuando nuestra Cantata Riojana cumplía 25 años.
    Ya para  el cierre, bien baleado, herido en el corazón, subió Ramón Navarro al escenario y tomó la guitarra. Una ovación!  Y cantó, cantó lo que todos esperábamos, cantó Mi Pueblo Azul, y esa voz melodiosa, tan firme y alta al final, esta vez fue apenas un susurro, el gran cantor se había quebrado y ese fue el mejor y el más cálido regalo de esta noche chuqueña.
                                         Héctor David Gatica,  La Rioja, 28 de marzo de 20l4.   


Pero también en el periodismo esto se reflejó, como en el caso de Página 12:

Callecitas de Chuquis”- Por Cristian Vitale
Puede que Ramón Navarro, prócer viviente de la música popular riojana, haya pensado que la antología Los encuentros era su cenit. Que tener a León Gieco, Luis Salinas, Juán Falú o el cantaor andaluz Rafael de Uretra –entre muchos otros– interpretando varias de sus piezas era, de por sí, el mejor homenaje que le podían hacer en vida. Y podría haber sido, de hecho, si no tenía lugar una ocurrencia: la de Héctor David Gatica –amigo, comprovinciano y poeta– que anunció aquella obra con un deseo: “Si llegando por un viejo caminito senda gris, la voz del hijo amado se convirtió en el himno de su pueblo podrían, por qué no, algún día, sus calles tener el nombre de sus canciones”. Y la fantasía mutó en realidad cuando una ONG, que lleva el nombre de un clásico de clásicos (Mi Pueblo Azul), tomó la idea y la concretó. “Es una sorpresa grata y rara a la vez”, se emociona Navarro, presto a viajar a su pueblo natal, donde el viernes 14 de marzo, la flor y nata musical de los llanos se concentrará para ver sus calles rebautizadas con el nombre de sus temas. “Digo rara y grata a la vez, porque no he tenido referencias de que exista algo así en otros lugares. El pueblo ha querido que sus calles, más allá de mi persona, tengan un nombre que representa a sus habitantes. Esto es lo importante... Me da la impresión de que todo lo que hice, lo hice para que suceda esto”, sonríe el poeta chuqueño, mientras toma mate con yuyos y cuenta los días que faltan con los dedos de la mano izquierda.
El homenaje, como plus, coincide con el cumpleaños número ochenta de Navarro, y las calles de Chuquis, cuyo trazado no corresponde a un damero típico, sino a un sinfín de curvas sinuosas, callejones y atajos que se pierden al pie de los cerros, llevarán –además de “Mi pueblo azul”, claro– los nombres de varias de las gemas riojanas que impregnan el acervo de la música popular argentina: “A Don Rosa Toledo”, “Leopoldo Silencio”, “Changuito chuqueño”, “Chaya del corcelito” y “Chayita del vidalero”, entre ellas. “Todas las canciones, por más que no refieran específicamente a Chuquis, tienen que ver con mi infancia y mi adolescencia. Viví en La Rioja hasta los 21 años y todos los años, no bien terminaba el colegio, me iba a la casita del pueblo. Me quedaba tres meses allá y tengo impregnado en mi ser los pesebres, los cantos navideños, las chayas, el cantar coplas de a caballo, los amigos que ya no están, las cajas chayeras que hacíamos con mis amigos... Toda esa experiencia es la que tiñe mis canciones, por más que hablen de otra cosa. Hasta escribí un tango que tiene que ver con eso”, se ríe el ex cantor de los Quilla Huasi, que ignora qué pasará en su cumpleaños. Apenas lo intuye: “Me tienen escondido el programa. Sé que me quieren dar una sorpresa, pero la verdad es que no sé de qué índole serán esas sorpresas. ¿Será que habrán invitado grupos para cantar las canciones cuyo nombre será el de las calles? La verdad es que festejar mi cumpleaños así, bueno, mejor imposible”.
Navarro, hermano de Lucio –fundador de Huerque Mapu–, lleva una larga existencia como cantor, músico y poeta popular. Fue la voz solista de Los caudillos, la crucial obra de Félix Luna y Ariel Ramírez grabada originalmente en 1967 y repuesta cuarenta años después por el mismo Navarro, junto a Fabián Bertero y la Orquesta Juan de Dios Filiberto, en el Teatro Nacional Cervantes. Y también integró durante once años los Cantores de Quilla Huasi; ideó y concretó –junto al mismo Gatica– la Cantata riojana, grabada en 1985, y compuso varios de los clásicos que serán calles en su pueblo: “Coplas del valle”, “Chaya de los pobres”, “Zamba del cercador”, “Patios de la casa vieja” y “Verde de los patios”, además de los nombrados. “Agarré Internet, puse ‘nombre de calles con canciones’, y no me apareció nada, sólo una Rolling Stone que decía ‘si las calles tuvieran nombres de canciones’. No sé, hay calles con nombres de escritores, de músicos, de artistas, pero ¿de canciones?”, vuelve “el caballero de la chaya”, sobre la iniciativa popular, cuya ordenanza municipal se aprobó con el aval de las 85 familias que viven hoy en Chuquis, a la vera de una de las vertientes serranas que dan vida a los pueblos de la costa riojana.
Retirado de los conciertos hace tiempo, Navarro sigue componiendo y espera un documental que está produciendo sobre su vida, la todoterreno del folklore Silvia Majul. El poeta dice escuchar todo tipo de música (tango, chamamé, chacarera, rock and roll) y recomienda ubicar el oído en jóvenes exponentes de la MPA como Juan Quintero, Ramiro González y Carlos Aguirre. “Está muy bien lo que hacen. Son talentosos, y no vienen atropellado... Vienen con respeto y humildad, como verdaderos grandes”, va concluyendo el hombre, que piensa sus ochenta años apenas como bastantitos. Y concluye: “La realidad me lo ha hecho comprobar”.

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